Precio de instalar placas solares en 2026: cuánto cuesta de verdad

Una instalación de placas solares para una vivienda cuesta en 2026 entre 3.000 € y 9.500 €. El tramo más habitual, 5 kWp sin batería, se mueve entre 4.500 € y 6.500 €.

Esa horquilla se entiende mejor con una sola cifra: el precio por kilovatio pico instalado. En España está entre 900 y 1.500 €/kWp, y es el número que te permite comparar dos presupuestos de tamaños distintos sin volverte loco.

InstalaciónPanelesPrecio
3 kWp6-73.000 – 4.500 €
5 kWp10-124.500 – 6.500 €
5 kWp + batería 5 kWh10-127.000 – 9.500 €
6-7 kWp13-166.000 – 8.500 €
Incluye paneles, inversor, estructura, cableado, protecciones, mano de obra y legalización. Precios antes de deducciones fiscales.

Hay diferencias por zona, aunque menores de lo que se cree: en Madrid o Barcelona una instalación de 5 kW se va a 6.000-8.500 €, mientras que en Valencia o Sevilla se queda en 5.000-7.500 €.

Abajo tienes el desglose de lo que estás pagando en cada partida, cómo usar el €/kWp para detectar un presupuesto fuera de mercado, y qué suele faltar en las ofertas que parecen una ganga.

Instalación de placas solares en la cubierta de una vivienda


Qué estás pagando exactamente

Casi todos los presupuestos de fotovoltaica llegan igual: una línea, un total y una lista de material sin precios. Así no hay manera de saber si te están cobrando de más.

Empecemos por deshacer el malentendido más común. La gente cree que está comprando placas, y las placas son la parte pequeña. Un panel de 400-450 W cuesta entre 80 y 200 € en distribuidores españoles, y el conjunto de módulos representa solo el 25-35% del coste total de la instalación terminada. Dos tercios del presupuesto son otra cosa.

PartidaPeso sobre el total
Módulos fotovoltaicos25-35 %
Inversor15-25 %
Estructura de montaje8-12 %
Cableado y protecciones8-12 %
Mano de obra15-20 %
Legalización y tramitación5-10 %
Reparto por partidas del precio de una instalación fotovoltaica

Los módulos

Es donde todo el mundo mira y donde menos se decide. La diferencia entre un panel de gama media y uno Tier 1 en una instalación de 5 kWp son unos cientos de euros, no miles.

Lo que sí conviene mirar en la ficha: potencia unitaria en Wp, garantía de producto y garantía de rendimiento (que son distintas), y coeficiente de degradación anual. Un panel que se degrada un 0,25% al año frente a otro que lo hace un 0,55% son varios miles de kWh a lo largo de veinticinco años.

Y el número de paneles no es un capricho del instalador: sale del consumo de tu vivienda y de la superficie útil de tu cubierta. Si quieres calcular cuántos te corresponden antes de pedir presupuesto, lo tienes paso a paso en cuántos paneles solares necesito.

El inversor

Aquí sí se decide algo. Es el componente que más trabaja, el que antes falla y el que determina si tu instalación puede crecer en el futuro con baterías.

Un inversor de marca reconocida cuesta bastante más que uno genérico, pero es la pieza que va a estar conmutando todos los días durante quince años. Es mal sitio para ahorrar. Si estás dudando entre modelos, lo desarrollo en Huawei vs Fronius.

Comprueba también si es híbrido o no. Un inversor híbrido admite baterías más adelante; uno convencional te obliga a añadir un equipo aparte si algún día quieres almacenamiento.

Estructura de montaje

Depende por completo de tu cubierta, y es la partida que más se dispara cuando el tejado no es el estándar.

Sobre teja curva hace falta más material y más horas que sobre cubierta plana con lastre. Si hay que trabajar con grúa, o si la cubierta tiene poca accesibilidad, esta partida se puede duplicar.

Aquí, además, se juega algo que no se ve: los anclajes son las perforaciones que van a estar en tu tejado los próximos veinticinco años. Una estructura barata mal sellada acaba en filtraciones.

Cableado y protecciones

La partida invisible: cable solar, canalización, protecciones de continua y de alterna, diferencial, seccionador y puesta a tierra.

Son entre 500 y 800 € en una instalación media, no se ven una vez montada y son obligatorias por normativa. Si un presupuesto no las menciona, o las está dando por incluidas sin detallar, o no están.

Mano de obra

Un 15-20% del total. Un día o dos de trabajo para dos operarios en una instalación residencial normal.

Incluye montaje, conexionado, puesta en marcha y configuración de la monitorización. Y trabajo en cubierta, con lo que eso implica: si el instalador no menciona medios de seguridad, es un dato sobre cómo trabaja.

Legalización y tramitación

Entre 300 y 600 € según comunidad autónoma. Memoria técnica, certificado de instalación eléctrica, registro ante el organismo autonómico y alta de la compensación de excedentes con tu comercializadora.

Es la partida más aburrida y la que más problemas da cuando falta. Sin legalizar, no puedes acogerte a la compensación de excedentes, que es una parte sustancial del ahorro. Y no es un trámite que puedas resolver tú después: necesita el boletín del instalador.

El €/kWp: la única forma de comparar presupuestos

Tienes tres ofertas sobre la mesa: 4.900 €, 6.200 € y 7.100 €. Y no son de la misma potencia, así que comparar los totales no te dice nada.

Divide cada presupuesto entre los kWp instalados y tendrás el único número que permite ponerlos uno al lado del otro.

Un ejemplo con las tres de antes:

OfertaPotenciaTotal€/kWp
A3,6 kWp4.900 €1.361 €
B5,0 kWp6.200 €1.240 €
C6,4 kWp7.100 €1.109 €

La oferta que parecía más cara es la que mejor precio unitario tiene. Y la barata es la peor de las tres.

Qué rango es normal

En vivienda, el mercado español se mueve entre 900 y 1.500 €/kWp. Dentro de esa franja, un presupuesto está en mercado y la discusión ya es sobre calidad de componentes, no sobre precio.

Por encima de 1.500 €/kWp, pide explicaciones. Puede haber motivos legítimos (cubierta complicada, grúa, gama muy alta, sombras que exigen optimizadores), pero tienen que estar justificados en el presupuesto.

Por debajo de 900 €/kWp, desconfía. Ese precio no sale sin recortar en algún sitio, y normalmente el sitio es el inversor, las protecciones o la legalización.

Por qué una instalación pequeña siempre sale peor

Esto es lo que sorprende a casi todo el mundo cuando compara: el €/kWp baja a medida que sube la potencia.

No es que te hagan descuento por volumen. Es que hay partidas que cuestan prácticamente lo mismo instales 3 kWp o 6 kWp: el desplazamiento, el inversor a partir de cierto rango, la legalización, el cuadro de protecciones, la puesta en marcha. Esas partidas fijas se reparten entre menos kilovatios en una instalación pequeña, así que cada uno sale más caro.

En una instalación de 3 kWp puedes estar pagando 1.300-1.400 €/kWp sin que nadie te esté engañando. En una de 7 kWp, ese mismo instalador te haría 1.050 €/kWp.

La consecuencia práctica es importante: entre dos potencias cercanas, el salto suele costar mucho menos de lo que parece. Pasar de 4 a 5 kWp no encarece el presupuesto un 25%, porque solo estás añadiendo módulos y estructura, no todo lo demás.

Ahora bien, esto no es una invitación a poner el máximo de paneles que te quepan. Producir energía que no consumes ni compensas tiene un límite económico, y es un tema con matices que trato aparte en sobredimensionamiento fotovoltaico.

El dato que hay que exigir

Nada de esto sirve si el presupuesto no dice la potencia pico instalada.

Suena obvio, pero es más común de lo que parece: ofertas que hablan de «12 paneles de alta eficiencia» sin especificar los Wp de cada módulo. Si no tienes ese dato, no puedes calcular el kWp, no puedes calcular el €/kWp y no puedes comparar con nada.

Es la primera pregunta que hay que hacer, y la respuesta debería estar por escrito en la oferta.

Por qué dos presupuestos para la misma casa se llevan 2.000 €

Ya has visto que el €/kWp te dice si una oferta está en mercado. Pero incluso dentro del rango normal, dos instaladores pueden darte cifras muy distintas para la misma vivienda. Estas son las razones.

La cubierta

Es lo que más pesa después de la potencia, y lo que menos se explica.

Una cubierta plana con estructura lastrada es el escenario barato: no se perfora, se monta rápido y se orienta como convenga. Una cubierta inclinada de teja curva ya exige más material y más horas. Y si hay que subir el material con grúa porque no hay acceso, o si la cubierta es de fibrocemento y requiere tratamiento especial, la partida de estructura se puede duplicar.

Por eso un presupuesto hecho por teléfono, sin que nadie haya visto tu tejado, no vale gran cosa.

La gama de los componentes

Aquí es donde el cliente cree que está la diferencia, y donde en realidad está solo una parte.

Entre módulos de gama media y Tier 1 hay unos cientos de euros en una instalación de 5 kWp. Entre un inversor genérico y uno de marca europea, más. Si además el presupuesto incluye módulos bifaciales, el sobrecoste puede estar justificado o no según cómo sea tu cubierta, algo que analizo en placas solares bifaciales.

Lo importante es que la diferencia de gama esté declarada. Un presupuesto que no dice marca y modelo de módulo e inversor no se puede comparar con otro que sí lo dice.

Las sombras

Si tu cubierta tiene una chimenea, un árbol o un edificio vecino que proyecta sombra en parte del día, hay dos formas de resolverlo: optimizadores por panel u optimización desde el propio inversor.

Los optimizadores rondan los 50-60 € por módulo, así que en una instalación de 12 paneles son 600-700 € de diferencia. Un presupuesto que los incluya y otro que no pueden estar los dos bien: simplemente están resolviendo el problema de forma distinta.

Monofásico o trifásico

Si tu vivienda tiene suministro trifásico, necesitas un inversor trifásico, y son más caros. No es una opción del instalador, viene dado por tu instalación eléctrica.

Conviene saberlo antes de comparar, porque explica diferencias de precio que si no parecen arbitrarias.

La batería

Es la variable que más distorsiona una comparativa. Añadir almacenamiento puede subir el presupuesto de 4.500-6.500 € a 7.000-9.500 €.

Si una oferta la incluye y otra no, no estás comparando precios: estás comparando instalaciones distintas. Lo veremos en el apartado siguiente.

Y una que no aparece en ningún presupuesto: tu red

Este no cambia el precio, pero sí lo que vas a sacar de la instalación.

Si vives en una zona donde muchos vecinos ya tienen fotovoltaica, la tensión de la red puede subir en las horas centrales del día hasta hacer que tu inversor se desconecte por protección. Es un problema real, más frecuente de lo que parece, y ningún instalador lo va a mencionar al pasarte la oferta. Lo explico en por qué tu inversor se apaga a mediodía.

No es motivo para no instalar. Pero si tu zona ya está saturada, conviene saberlo antes y no después.

La batería: cuándo suma y cuándo solo encarece

Es la decisión que más dinero mueve del presupuesto. Añadir almacenamiento lleva una instalación de 5 kWp de los 4.500-6.500 € a los 7.000-9.500 €. Casi el doble.

Y es, con diferencia, donde más se vende por encima de lo necesario.

Qué hace realmente una batería

Guarda la energía que produces de día y no consumes, para usarla de noche. Eso es todo.

El punto que casi nunca se explica: sin batería, esa energía no se pierde. Se vierte a la red y tu comercializadora te la compensa en la factura. La batería no te salva de tirar energía, te salva de compensarla a un precio bajo en lugar de consumirla a precio de tarifa.

Esa es la diferencia real, y es mucho más pequeña de lo que suena.

Cuándo tiene sentido

Cuando tu consumo está concentrado por la tarde y la noche. Si en tu casa no hay nadie durante el día y el grueso del gasto son las cenas, la lavadora a las diez y la calefacción por la noche, estás vertiendo casi toda la producción y compensándola barata. Ahí la batería trabaja.

También cuando tienes cortes de suministro con cierta frecuencia y valoras el respaldo, aunque para eso hay que comprobar que el equipo tenga función de backup, que no todos la traen de serie.

Y en instalaciones con aerotermia o vehículo eléctrico, donde el consumo nocturno es alto y constante.

Cuándo no

Si pasas el día en casa y ya autoconsumes directamente la mayor parte de lo que produces, la batería tiene poco que almacenar. Estás pagando 3.000 € por gestionar un excedente pequeño.

Y si tu compensación de excedentes es razonable, el diferencial entre lo que te pagan y lo que te costaría comprar esa energía se estrecha, y con él el sentido económico del almacenamiento.

Lo que sí conviene hacer siempre

Aunque decidas no poner batería ahora, pon un inversor híbrido. La diferencia de precio respecto a uno convencional es pequeña, y te deja la puerta abierta a añadir almacenamiento dentro de unos años sin cambiar el equipo.

Al revés no funciona: si montas un inversor no híbrido y luego quieres batería, necesitas un cargador aparte o sustituir el inversor entero. Es de las pocas decisiones de esta instalación que condicionan los próximos quince años, y cuesta muy poco tomarla bien.

Lo que falta en los presupuestos baratos

Cuando una oferta se te va por debajo de 900 €/kWp, no suele ser porque ese instalador trabaje más barato. Es porque hay partidas que no están.

Estas son las que desaparecen con más frecuencia.

La legalización. Memoria técnica, certificado de instalación eléctrica, registro autonómico y alta de la compensación de excedentes. Son 300-600 € y es la ausencia más grave de todas: sin legalizar no puedes acogerte a la compensación, que es una parte importante del ahorro. Y no lo puedes resolver tú después, porque necesitas el boletín del instalador.

El estudio de sombras. Un dimensionado serio parte de un análisis de la cubierta en distintas horas y estaciones. Cuando no existe, el instalador está estimando producción sobre un plano ideal que tu tejado no es.

Las protecciones. Seccionador, protecciones de continua y alterna, diferencial y puesta a tierra. Son obligatorias y suman 500-800 €. Si el desglose no las menciona, pregunta.

La monitorización. Sin ella no sabes si la instalación está produciendo lo que debería. Puedes vivir sin ella, pero conviene saber que no está antes de firmar, no dos años después cuando quieras comprobar algo.

La garantía de la instalación. La del fabricante cubre los equipos. La del instalador cubre el montaje. Son distintas y con plazos distintos. Unos paneles con veinticinco años de garantía montados por alguien que responde un año no están protegidos, porque la mayoría de incidencias de una fotovoltaica no vienen del panel: vienen de la estructura, del sellado o del conexionado.

Y una que no falta, pero tampoco se cuenta: el mantenimiento. Una instalación fotovoltaica necesita muy poco, básicamente limpieza y una revisión periódica, pero no es cero. Tenlo en el cálculo desde el principio.

Si ya tienes ofertas sobre la mesa, la lista completa de comprobación está en cómo revisar un presupuesto de placas solares.

Qué queda después de la deducción

Los precios de arriba son antes de incentivos. Y conviene empezar por lo que ya no existe: los fondos Next Generation están agotados. Buena parte de lo que circula por internet sigue basado en ellos, así que no construyas tu decisión sobre esa ayuda.

Lo que sí sigue vigente es la vía fiscal, y tiene fecha de caducidad. La deducción del IRPF por mejora de la eficiencia energética expira el 31 de diciembre de 2026 para viviendas individuales, y el certificado energético posterior debe expedirse antes del 1 de enero de 2027.

Funciona distinto a una subvención: pagas la instalación completa y recuperas una parte en la declaración del año siguiente. Es dinero real, pero llega después y hay que poder adelantarlo.

Y hay un matiz que casi nadie cuenta: no toda instalación fotovoltaica da derecho a deducción. El tramo aplicable exige acreditar una reducción del 30% en el consumo de energía primaria no renovable mediante certificado energético antes y después de la obra. Que eso se cumpla depende del punto de partida de tu vivienda, no de la instalación en sí.

A eso pueden sumarse bonificaciones municipales del IBI y del ICIO, que dependen de la ordenanza de cada ayuntamiento. Tienes el detalle de tramos, requisitos y plazos en ayudas y subvenciones para placas solares.

Con todo aplicado, el coste neto de una instalación baja de forma apreciable. Pero eso ya es otra pregunta: si te interesa saber en cuánto tiempo recuperas la inversión y qué ahorro anual puedes esperar, lo desarrollo en ¿son rentables las placas solares?.

Preguntas frecuentes sobre el precio de las placas solares

¿Cuánto cuesta instalar placas solares en una casa?
Entre 3.000 € y 9.500 € según potencia y si lleva batería. El caso más habitual, 5 kWp sin almacenamiento, se mueve entre 4.500 € y 6.500 €. Como referencia de control, el mercado español está en 900-1.500 €/kWp.
¿Cuánto cuesta una instalación de 5 kW?
Entre 4.500 € y 6.500 € sin batería, y entre 7.000 € y 9.500 € con batería de 5 kWh. Hay diferencias por zona: en Madrid o Barcelona se va a 6.000-8.500 €, mientras que en Valencia o Sevilla se queda en 5.000-7.500 €.
¿Cuánto cuesta cada placa solar por separado?
Un panel de 400-450 W cuesta entre 80 y 200 € en distribuidores españoles, pero comprarlos sueltos no tiene sentido: los módulos son solo el 25-35% del coste de una instalación terminada. El resto es inversor, estructura, protecciones, mano de obra y legalización.
¿Por qué hay tanta diferencia entre presupuestos?
Por el tipo de cubierta, la gama de módulo e inversor, si incluye batería, si necesita optimizadores por sombras y si el suministro es monofásico o trifásico. Divide cada oferta entre los kWp instalados y compara ese número, no el total.
¿Merece la pena poner batería?
Depende de cuándo consumes. Si pasas el día fuera y gastas por la tarde y la noche, la batería trabaja. Si estás en casa de día y ya autoconsumes directamente, estás pagando unos 3.000 € por gestionar un excedente pequeño. En cualquier caso, pon inversor híbrido aunque no la instales ahora.