Suelo radiante o radiadores para aerotermia: la decisión que más afecta a tu factura

Cuando te planteas dar el salto a la bomba de calor, el problema real casi nunca está en la máquina de fuera. Está dentro de casa. ¿Hay que levantar todo el suelo para poner suelo radiante, o puedo tirar de los radiadores de aluminio que ya tengo?

La respuesta corta: no, no tienes que picar nada si no quieres. La respuesta larga es que mantener tus radiadores actuales sí afecta al rendimiento de la máquina, y todo depende de la temperatura de impulsión.

La elección del emisor es una de las decisiones que más condicionan el rendimiento de toda la instalación, como vemos en nuestra guía completa de aerotermia. Aquí nos centramos en el dilema concreto: suelo radiante o radiadores.

El muro de la termodinámica

El consumo de una bomba de calor no tiene truco. Cuanto más caliente tenga que mandar el agua el compresor hacia el interior de la vivienda, más electricidad va a tirar de la red. Ahí está la diferencia entre los tres escenarios que te vas a encontrar:

Con suelo radiante trabajas en baja temperatura. Como toda la superficie de la casa hace de emisor, te basta con enviar el agua entre 30 y 45°C para mantener el salón a 21°C. El compresor apenas se esfuerza.

Si mantienes la red de radiadores pero le metes más elementos de aluminio a cada uno, ganas superficie de intercambio, y con eso puedes bajar la impulsión a 50-55°C. Es el punto dulce de muchas reformas, y el que yo recomendaría en la mayoría de casos.

Y luego está el radiador clásico, el que viene de una caldera de gasoil o gas, pensado para recibir agua casi hirviendo, a 70-75°C. Antes, pedirle esto a una aerotermia era reventarla. Hoy los equipos con gas R290 llegan ahí sin despeinarse. Pero el peaje energético hay que pagarlo igual.

EmisorTemperatura impulsiónCOP estacional¿Requiere obra?
Suelo radiante30-45°C3,5-5Sí, levantar solera
Radiadores + elementos extra50-55°C3-4No, solo ampliar radiadores
Radiadores clásicos + R29070-75°C2,5-3,5No, ninguna

Por qué se hunde el COP

Ese peaje tiene nombre: el COP, los kW térmicos que entran en casa por cada kW eléctrico que pagas. Y se hunde según subes la temperatura de la máquina.

A 35°C con suelo radiante, el COP estacional se mueve entre 3,5 y 5. Es la máxima eficiencia que vas a sacarle al sistema. Pero si le exiges 75°C a unos radiadores de pared, el COP cae a la zona de 2,5-3,5. Sigue siendo bastante más barato que quemar gas, ojo, pero a fin de mes notarás el consumo eléctrico más alto de lo que esperabas.

Tengo radiadores: ¿puedo poner aerotermia sin obra?

Es el caso más habitual, y probablemente el tuyo. Caldera vieja, radiadores de aluminio en la pared, ganas de cambiarte a la bomba de calor, pero solo pensar en levantar el suelo y comerte un mes de escombros te tira para atrás.

No hace falta. Puedes aprovechar los radiadores que ya tienes, y aquí hay dos caminos.

El primero consiste en poner una máquina de alta temperatura con R290, la configuras a 70°C, y tus radiadores calientan la casa exactamente igual que con la caldera vieja. Bajará la factura, sí, pero el compresor va a trabajar forzado y vas a gastar más luz de la que gastarías si operase en baja temperatura.

El segundo camino es el que yo elegiría: sobredimensionar la emisión. Llamas al fontanero, y en las estancias grandes (salón, pasillo, el dormitorio principal) le añades tres o cuatro elementos de aluminio a cada radiador. Con más superficie metálica disipando calor, puedes bajar la impulsión a 50-55°C sin que la casa se enfríe un grado. El compresor respira mejor, el COP sube, la factura baja. Te ahorras los 10.000€ de picar toda la vivienda a cambio de renunciar a un poco de eficiencia pura. A mí me parece un compromiso técnico excelente para la mayoría de reformas.

Si estás en obra o reforma integral, no hay debate

Si vas a levantar la vivienda desde los cimientos, o vas a demoler la solera de todas formas, olvídate de lo anterior. Pon suelo radiante. Es el emisor definitivo para una aerotermia: agua a 35°C, salto térmico mínimo, compresor relajado, consumo eléctrico por el suelo.

Y encima te llevas dos ventajas que un radiador de pared no te va a dar nunca. La primera es la estratificación: el calor sube desde el suelo de forma homogénea, así que tienes los pies calientes y la cabeza a temperatura razonable, sin las corrientes de aire que levantan polvo con un radiador convencional. La segunda es que en agosto puedes invertir el ciclo y pasar agua a 15°C por el mismo circuito: suelo refrescante. Con un radiador esto es imposible, porque la humedad ambiental condensaría en la chapa y te llenaría el salón de charcos.

En resumen

No hay un emisor perfecto para todos los casos, hay una decisión que depende de tu punto de partida. Si el suelo va a estar en obras igualmente, la tubería radiante se paga sola gracias al COP tan alto que consigues. Si la casa está habitada y quieres una transición sin dramas, quédate con los radiadores: o pides un equipo de alta temperatura, o le metes más elementos de aluminio para bajar la exigencia a la máquina. Cualquiera de las dos funciona, calienta bien, y sigue siendo mucho más barato que seguir quemando gas.

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