Potencia contratada para aerotermia: ¿Cuánto hay que subir la luz?

El miedo al “apagón” es una de las barreras psicológicas más habituales cuando alguien se plantea electrificar su vivienda. En cuanto un propietario decide sustituir su caldera de gas por aerotermia, la primera pregunta que surge en la visita técnica suele ser siempre la misma: “¿Qué potencia contratada para aerotermia es la adecuada para que no me salten los plomos?”

Probablemente tengas que ajustarla, pero mucho menos de lo que imaginas. pasa por entender cómo funciona una bomba de calor moderna y cómo se comportan realmente las cargas eléctricas en una vivienda. No se trata de sumar potencias, sino de entender la simultaneidad.

La mentira de la suma aritmética y el factor de simultaneidad

El error más común es hacer una suma lineal de las placas de características de todos los aparatos:

Horno (2 kW) + inducción (3 kW) + lavadora (2 kW) + aerotermia (3 kW) =Necesito 10 kW contratados.

Este razonamiento es técnicamente incorrecto y económicamente desastroso. En ingeniería eléctrica residencial se aplica el coeficiente de simultaneidad, que tiene en cuenta la probabilidad real de que todos los equipos estén funcionando a plena potencia al mismo tiempo.

La probabilidad de que la bomba de calor esté trabajando al 100 % justo cuando enciendes los cuatro fuegos de la inducción y el horno entra en precalentamiento es, sencillamente, muy baja.

La aerotermia actúa como una carga base. Funciona muchas horas al día, pero la mayor parte del tiempo lo hace a baja potencia, manteniendo la temperatura de inercia del suelo radiante o de los radiadores. En cambio, los electrodomésticos de alto consumo (horno, secador, plancha) son cargas pico, intensas pero de muy corta duración.

Además, el contador inteligente y el ICP no disparan de forma inmediata: toleran pequeños excesos de potencia durante varios minutos, lo que permite que estas cargas convivan sin necesidad de contratar una potencia mas alta.

Potencia contratada para aerotermia

Tecnología inverter: El fin de los picos

Hace 15 años, las bombas de calor antiguas (On/Off) consumían muchísima potencia. Al arrancar, el compresor generaba un pico de intensidad que podía multiplicar por cinco o seis la corriente nominal, provocando caídas de tensión y disparos del automático.

Hoy, los equipos modernos con tecnología Inverter han eliminado este problema:

  • Arranque suave: El compresor empieza a muy bajas revoluciones y sube progresivamente. No hay golpe eléctrico.
  • Modulación continua: Una vez alcanzada la temperatura, la máquina no se apaga, sino que reduce su consumo al mínimo. En muchas situaciones reales puede trabajar por debajo de 0,5 kW eléctricos.

Gracias a esto, una aerotermia capaz de entregar 10 kW térmicos (suficiente para una vivienda de 120 m²) rara vez demandará más de 2,5–3 kW eléctricos, y solo en los días más fríos o durante la producción intensiva de ACS.

Perfil de ViviendaEquipamiento EléctricoPotencia Recomendada
Piso < 80 m²Básico (Inducción + Horno)3,45 kW – 4,6 kW
Piso/Casa 100-120 m²Estándar (Lavavajillas + Secadora)4,6 kW – 5,75 kW
Vivienda > 150 m²Alto (Piscina / Vehículo Eléctrico)6,9 kW – 8,05 kW
Zona Climática Muy FríaUso frecuente de resistencias apoyo+1,15 kW sobre base

Potencia térmica vs potencia eléctrica

Aquí está la clave que más confunde a los usuarios:

  • Potencia térmica (kWt): El calor que entra en tu vivienda.
  • Potencia eléctrica (kWe): Lo que realmente compra la máquina a la red.

Si tu sistema tiene un COP de 4 (estándares de eficiencia para bombas de calor del IDAE), significa que para introducir 4 kW de calor solo consume 1 kW de electricidad. Por eso, no estás instalando un “radiador eléctrico gigante”, sino una máquina termodinámica muy eficiente.

En términos de potencia contratada, el impacto real de la aerotermia es aproximadamente cuatro veces menor que el de una calefacción eléctrica convencional. Y ahí es donde desaparece el miedo al contador.

El “enemigo oculto”: Las resistencias eléctricas de apoyo

Si hay algo que puede disparar tu potencia contratada y hacerte saltar el ICP, no es el compresor de la aerotermia, es la resistencia eléctrica de apoyo (backup heater).

La mayoría de equipos (sobre todo los monobloc y muchos modelos pensados para climas fríos) incorporan resistencias internas de 3, 6 o incluso 9 kW. En teoría, su función es ayudar a la máquina cuando la temperatura exterior cae a valores extremos (-15 °C o menos) o si el compresor se detiene por una avería. El problema es que, en la práctica, en España casi nunca hacen falta.

En climas templados o continentales normales, la bomba de calor puede cubrir la demanda sin ayuda eléctrica directa. Si estas resistencias vienen activadas de fábrica y entran en funcionamiento junto al compresor, la potencia eléctrica se dispara de golpe, pasando de un sistema con COP alto a un consumo 1:1, como un calefactor eléctrico puro.

Es, por tanto, el único elemento capaz de convertir una instalación bien dimensionada en un problema eléctrico.

La solución: Configuración, no potencia

La recomendación es simple y muy importante: configurar o bloquear esas resistencias en la puesta en marcha. Durante la parametrización inicial, el instalador puede deshabilitarlas completamente o limitar su activación solo a temperaturas exteriores extremas o a modo emergencia.

De este modo evitas tener que contratar una potencia sobredimensionada para un escenario que, en la mayoría de viviendas, ocurre dos o tres días cada diez años. Con esta simple medida, la aerotermia sigue funcionando con su eficiencia real y tu contador deja de ser un problema.

Limitación de potencia vía software

Sin necesidad de instalar sistemas complejos de gestión de cargas o excedentes, la propia electrónica de la aerotermia ofrece una solución muy eficaz: la limitación de amperaje. Casi todas las bombas de calor actuales permiten fijar un “techo de consumo” desde el menú de instalador.

Ejemplo práctico: Tienes contratados 4,6 kW. Puedes configurar la máquina para que nunca consuma más de 3 kW eléctricos ¿Y si hace mucho frío? La máquina simplemente modulará el compresor para no superar ese límite. Puede tardar algo más en alcanzar la temperatura o trabajar con una impulsión ligeramente más baja, pero a cambio garantizas que no salte el contador sin tener que pagar más potencia fija todos los meses.

La balanza económica: ¿Cuánto cuesta subir la potencia?

Mucha gente teme subir la potencia eléctrica por el coste fijo, pero olvida que al quitar el gas desaparece toda una factura. Valores orientativos (tarifa 2.0TD, 2026):

  • Subir potencia eléctrica: Aumentar 1,15 kW (por ejemplo, de 3,45 a 4,6 kW) supone unos 50 € al año más en la factura de la luz.
  • Dar de baja el gas: Eliminar término fijo, alquiler de contador e impuestos supone un ahorro medio de ~250 € al año.

Balance neto: Incluso subiendo un escalón de potencia eléctrica, tu coste fijo total baja unos 200 € al año. Es una mejora económica desde el primer mes.

Conclusión: La recomendación del ingeniero

No caigas en el error de contratar 9 kW “por si acaso”. Sobredimensionar la potencia eléctrica es tan ineficiente como sobredimensionar una máquina térmica.

Para una vivienda tipo (90–120 m², aislamiento medio, aerotermia bien ajustada):

  • El punto dulce: Normalmente, 4,6 kW o 5,75 kW son suficientes si tienes electrodomésticos modernos y la instalación está bien configurada.
  • La prueba real: Antes de subir potencia, revisa tu curva de carga máxima en la app de tu distribuidora (i-DE, UFD, e-Distribución, etc.). Verás que tus picos reales suelen ser mucho más bajos de lo que imaginas gracias a la simultaneidad.

Si el ICP salta alguna vez puntual (Navidad, horno, inducción y calefacción a la vez), es solo un aviso. Si no salta nunca, es que estás pagando potencia de más.

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