Instalar aerotermia en una vivienda española cuesta hoy entre 8.500 € y 25.000 €. La horquilla asusta, pero se explica sola: el precio no lo marca la máquina, lo marca lo que hay que tocar dentro de tu casa.
Si ya tienes radiadores y solo hay que sustituir la caldera, estás en la parte baja. Si hay que levantar el suelo para poner suelo radiante, en la alta. Esa diferencia son 10.000 € o más, y es la primera pregunta que deberías hacerte antes de pedir presupuesto.
Abajo tienes la tabla por tipo de vivienda, el desglose de lo que estás pagando en cada partida, y lo que casi siempre falta en los presupuestos que parecen una ganga.
| Tu vivienda | Emisores | Precio orientativo |
| Piso 80-100 m² | Radiadores existentes | 8.500 – 10.000 € |
| Unifamiliar 100 m² | Radiadores existentes | 8.500 – 10.000 € |
| Unifamiliar 120 m² | Radiadores existentes | 10.000 – 12.000 € |
| Unifamiliar 120 m² | Suelo radiante nuevo | 15.400 – 17.400 € |
| Unifamiliar 200 m² | Suelo radiante nuevo | 23.000 – 25.000 € |
Qué estás pagando exactamente
Cuando te llega un presupuesto de 12.000 €, lo normal es que venga en una sola línea: «instalación de aerotermia, llave en mano». Y así no hay forma de saber si es caro o barato.
Son cinco partidas. Estas son, con su peso aproximado sobre el total:
| Partida | Peso sobre el total | Importe orientativo |
| Bomba de calor | 50-60 % | 5.000 – 10.000 € |
| Depósito de ACS e inercia | 12-18 % | 1.500 – 2.200 € |
| Mano de obra y puesta en marcha | 15-25 % | 1.500 – 2.500 € |
| Hidráulica, valvulería y control | 8-12 % | 800 – 1.500 € |
| Retirada, gestión y certificados | 3-5 % | 300 – 600 € |

La bomba de calor
Más de la mitad de la factura se va aquí. Y es donde más margen tiene el instalador para moverse, así que es la partida que hay que mirar con lupa.
Se paga por tres cosas: potencia, marca y refrigerante.
La potencia es la que más duele si se hace mal. Entre un equipo de 8 kW y uno de 16 kW hay del orden de 2.000-3.000 € de diferencia, así que sobredimensionar no es una precaución barata. Y encima sale peor máquina: un equipo sobrado hace ciclos cortos de arranque y parada, gasta más y envejece antes. Si el presupuesto te propone más potencia de la que pide tu casa, no te están protegiendo, te están vendiendo máquina.
La potencia de tu máquina es lo que más peso tiene en el presupuesto, así que conviene saber de dónde sale ese número.
En teoría, sale de un cálculo de cargas térmicas: se determina cuánto calor pierde tu vivienda en el día más desfavorable del año, sumando lo que se escapa por muros, ventanas, cubierta y suelo, lo que se pierde al renovar el aire, y el margen necesario para recuperar temperatura si la calefacción no funciona de forma continua. Y se hace estancia por estancia, no para la casa entera, porque ese mismo cálculo es el que después dimensiona los emisores de cada habitación. Es lo que establece la UNE-EN 12831.
En la práctica, lo habitual es otra cosa: una regla por superficie. Entre 70 y 100 W/m² según zona climática, multiplicado por los metros de la vivienda, y de ahí sale la potencia propuesta.
No voy a decir que esa aproximación sea inaceptable, porque no lo es. La usa todo el sector y en muchas viviendas acierta razonablemente. El problema es otro: nadie te avisa de que es una estimación, y el error no cae hacia cualquier lado.
Dos casas de 120 m² pueden tener demandas térmicas que se lleven el doble entre sí. Una vivienda de 1975 sin aislamiento en fachada y con ventanas de vidrio simple no tiene nada que ver con una de 2015 cconstruida con normativa de eficiencia energética ya en vigor, y el metro cuadrado no distingue entre las dos.
Y sobre la dirección del error: se falla sistemáticamente por arriba. El motivo es fácil de entender si te pones en el lugar del instalador. Una máquina que se queda corta genera una llamada en enero con la casa a 16 °C y una reclamación en garantía. Una máquina sobrada no genera ninguna queja: simplemente cuesta más dinero, hace ciclos cortos de arranque y parada, y rinde peor durante los siguientes veinte años. El primer error se paga en el momento; el segundo lo paga el propietario poco a poco y sin enterarse.
Por eso, si tu presupuesto propone una potencia concreta, pregunta de dónde sale. No es desconfianza: es la partida más cara de la instalación y merece una justificación.
En el presupuesto tienen que aparecer marca, modelo, potencia en kW y SCOP. Si pone «bomba de calor 11 kW» y nada más, no sabes qué te están montando y no puedes comparar con otro presupuesto. Es el primer motivo para devolver una oferta y pedir que la detallen.
El refrigerante también mueve el precio, y aquí conviene no ir a lo barato. Los equipos de R290 (propano) cuestan algo más, pero impulsan agua a 70-75 °C, que es exactamente lo que necesitas para conservar los radiadores que ya tienes. Si la máquina barata te obliga después a cambiar los emisores, nunca fue barata.
Depósito de ACS y depósito de inercia
Son dos cosas distintas y en los presupuestos aparecen mezcladas constantemente.
El acumulador de ACS guarda el agua caliente sanitaria: lo habitual en vivienda son 180-260 litros. El depósito de inercia es un volumen de agua en el circuito de calefacción que amortigua los arranques del compresor. El primero es imprescindible si quieres agua caliente; el segundo depende del volumen que ya tenga tu instalación.
Y aquí está la trampa: es la partida que más veces desaparece del presupuesto barato. Hay ofertas que cotizan solo calefacción, sin acumulador, y no te lo dicen con esas palabras. Si en el desglose no ves los litros del depósito, pregunta antes de firmar.
Mano de obra y puesta en marcha
Entre 1.500 y 2.500 € en una instalación estándar. Si alguien te la baja mucho de ahí, no es que sea más eficiente: es que algo no está incluido.
Una aerotermia no se monta como una caldera. Son dos o tres días de trabajo hidráulico, eléctrico y frigorífico. Y si el equipo es bibloc, el instalador necesita carné RITE y certificado de manipulación de gases fluorados. No es un sello de calidad, es un requisito legal para tocar la instalación.
La puesta en marcha tampoco es enchufar la máquina. Es parametrizar las curvas de temperatura, configurar la producción de ACS y dejar bien limitada la resistencia eléctrica de apoyo. Ese último ajuste no cuesta un euro y es lo que separa una instalación con COP 4 de una que te dispara la factura en enero. Lo desarrollo en potencia contratada para aerotermia.
Hidráulica, valvulería y control
800-1.500 €. La partida que nadie mira y la que decide si la instalación aguanta diez años o empieza a fallar al tercero.
Va aquí todo lo que no se ve: vaso de expansión, bomba de circulación, válvulas de tres vías, filtro magnético, separador de lodos, sondas y termostato.
Y hay dos que yo no dejaría fuera de ningún presupuesto que reaproveche un circuito de radiadores existente: el filtro magnético y el separador de lodos. El motivo no es que las instalaciones viejas estén ahora más sucias, es que el equipo nuevo es mucho menos tolerante. El intercambiador de placas de una bomba de calor tiene canales de fracciones de milímetro; lo que una caldera de gas tragaba durante veinte años, una aerotermia lo acaba obstruyendo. Cuesta poco y evita una avería que no cubre la garantía.
Retirada de la caldera vieja, gestión y certificados
300-600 € si vienes de gas natural.
Si vienes de gasóleo, la cosa cambia: retirar un depósito enterrado se va fácilmente a 1.000-1.500 €, y es la partida que más veces aparece como «extra» a mitad de obra, cuando ya no puedes echarte atrás. Exige que venga cotizada desde el principio.
Por qué dos presupuestos para la misma casa se llevan 6.000 €
Es la situación más habitual: pides tres ofertas para la misma vivienda y te llegan 9.000 €, 12.500 € y 15.000 €. La reacción normal es pensar que alguien está inflando el precio. A veces es así, pero en la mayoría de los casos las tres ofertas están presupuestando cosas distintas.
Estas son las cuatro variables que mueven el número.
Los emisores: aquí está la mitad de la diferencia
Es, con distancia, el factor que más pesa, y el que más veces queda enterrado en la letra pequeña.
Si conservas los radiadores que ya tienes, la obra se limita a sustituir la caldera y conectar el equipo nuevo al circuito existente. Dos o tres días, sin escombros. Si hay que instalar suelo radiante, entras en obra civil: levantar el pavimento, montar paneles y tubo, verter mortero, reponer el suelo, ajustar puertas y rodapiés. Son 5.000-7.000 € adicionales en una vivienda media y varias semanas de obra.
Antes de comparar dos presupuestos, comprueba que los dos incluyen el mismo sistema de emisión. Si no, no estás comparando precios: estás comparando reformas distintas.
La potencia del equipo
Ya lo has visto en el desglose: entre un equipo de 8 kW y uno de 16 kW hay 2.000-3.000 € de diferencia.
Cuando dos presupuestos proponen potencias distintas para la misma casa, uno de los dos está mal. Y como ninguno suele explicar de dónde sale su número, la única forma de saber cuál es preguntar.
Monobloc o bibloc
Los precios de equipo son comparables, pero la instalación no.
El monobloc lleva todo el circuito frigorífico integrado en la unidad exterior; al interior solo entra agua. No hay manipulación de refrigerante en obra, lo que simplifica el montaje. El bibloc separa unidad exterior e interior conectadas por tubería de cobre con refrigerante, lo que exige carné de gases fluorados, más horas y más material.
A cambio, el bibloc concentra el acumulador y la hidráulica en una torre interior compacta, que en pisos suele ser la única solución viable. No es que uno sea mejor: resuelven problemas distintos, y esa decisión la condiciona tu vivienda, no tu presupuesto. Lo desarrollo en aerotermia en pisos.
Obra civil y accesos
La partida fantasma. Todo lo que no es equipo ni instalación y aparece cuando el técnico visita la vivienda:
- Subir una unidad de 120 kg a una azotea sin ascensor, o con grúa si no cabe por la escalera
- Anclajes químicos en fachada, cuando el muro no admite taco convencional
- Llevar una línea eléctrica nueva desde el cuadro hasta la ubicación del equipo
- Retirar un depósito de gasóleo enterrado
- Abrir paso de tuberías por patios o zonas comunes, con permiso de la comunidad
Un presupuesto hecho por teléfono, sin visita técnica, no puede haber valorado nada de esto. Y eso no significa que sea barato: significa que está incompleto y que la diferencia aparecerá a mitad de obra, cuando ya no puedes echarte atrás.
Es la razón principal por la que conviene descartar cualquier oferta que llegue sin que nadie haya pisado tu casa.
Cómo leer un presupuesto de aerotermia
Un presupuesto que se resume en una línea y un total no se puede evaluar. Ni tú ni nadie. Lo primero que hay que exigir es un desglose por partidas; sin eso, no hay conversación posible.
Con el desglose delante, estos son los datos que tienen que aparecer.
Del equipo:
- Marca y modelo concretos, no «bomba de calor aerotérmica»
- Potencia térmica en kW
- SCOP, y a qué temperatura de impulsión está dado (no es lo mismo un SCOP a 35 °C que a 55 °C)
- Tipo de refrigerante: R32 o R290
- Monobloc o bibloc
Del agua caliente:
- Litros del acumulador de ACS
- Si lleva depósito de inercia y de cuántos litros
De la instalación:
- Días de trabajo previstos
- Si incluye la nueva línea eléctrica desde el cuadro
- Si incluye la limpieza del circuito existente, en caso de reaprovechar radiadores
- Qué pasa con la caldera vieja: retirada y gestión del residuo
De la documentación:
- Certificado de la instalación firmado por instalador con carné RITE
- Certificado de manipulación de gases fluorados, si el equipo es bibloc
- Garantía del equipo y garantía de la instalación, que son dos cosas distintas y con plazos distintos
- Parámetros de configuración entregados tras la puesta en marcha
Ese último punto es el que más se olvida y el que más problemas evita. La garantía del fabricante cubre la máquina; la de la instalación cubre el trabajo del instalador. Un equipo con cinco años de garantía montado por alguien que solo responde un año no está protegido, porque la mayoría de averías de una aerotermia no vienen del compresor, vienen del montaje.
Y sobre el SCOP conviene entender una cosa. Es el dato que va a determinar tu factura durante veinte años, y depende directamente de la temperatura a la que trabaje la instalación. El mismo equipo puede tener un SCOP de 4,5 impulsando a 35 °C y quedarse en 3,2 a 55 °C. Si el presupuesto da el SCOP sin decir a qué temperatura, está dando un número sin significado.
Lo que falta en los presupuestos baratos
Cuando una oferta está 3.000 € por debajo de las otras dos, casi nunca es porque el instalador trabaje más barato. Es porque hay partidas que no están.
Estas son las que desaparecen con más frecuencia, ordenadas por lo que te pueden costar después.
La retirada del depósito de gasóleo. Si vienes de gasóleo y tienes depósito enterrado, retirarlo, inertizarlo y gestionar el residuo son 1.000-1.500 €. Es la partida que más veces aparece como «extra» cuando la obra ya ha empezado.
La limpieza del circuito existente. Si reaprovechas radiadores, hay que hacer un lavado químico de la instalación antes de conectar el equipo nuevo. Cuesta poco y es exactamente lo que protege el intercambiador de placas del que hablábamos antes. Cuando no aparece en el presupuesto, normalmente no es un olvido.
La línea eléctrica. Una aerotermia necesita su propio circuito desde el cuadro, con su protección. Si la ubicación del equipo está lejos, son metros de cable, canalización y horas. Hay presupuestos que dan por hecho que ya existe.
El acumulador de ACS. Ya lo hemos visto: hay ofertas que cotizan solo calefacción. Si en el desglose no ves los litros del depósito, esa instalación no te va a dar agua caliente.
La garantía de la instalación. No cuesta dinero, pero su ausencia sí. Muchas ofertas económicas incluyen la garantía del fabricante sobre el equipo y nada sobre el montaje.
La configuración de la resistencia de apoyo. Esta no es una partida, es un ajuste de la puesta en marcha, y es la que más dinero te puede costar a largo plazo. La mayoría de equipos traen resistencias eléctricas de 3, 6 o 9 kW que en España casi nunca hacen falta. Si vienen activadas de fábrica y entran junto al compresor, pasas de un sistema con COP 4 a un consumo 1 a 1, como un calefactor eléctrico. Es gratis dejarlas bien limitadas en la puesta en marcha, y es lo primero que preguntaría antes de firmar. Lo explico a fondo en potencia contratada para aerotermia.
Y una que no falta, pero no se cuenta: el mantenimiento. Una aerotermia necesita revisión periódica, del orden de 150-250 € al año según el contrato. Es bastante menos que mantener una caldera de gas, pero no es cero, y conviene tenerlo en el cálculo desde el principio.
La conclusión práctica es sencilla. Cuando compares tres ofertas, no mires primero el total: mira qué lleva cada una. En muchos casos, la barata sale más cara en cuanto sumas lo que no incluía.
Qué queda después de la deducción
Los números de arriba son antes de incentivos. Y aquí conviene empezar por lo que ya no existe.
Las grandes subvenciones directas de los fondos Next Generation, que en su día recortaban mucho la inversión, están prácticamente agotadas en casi todo el territorio. Buena parte de la información que circula por internet sigue basada en ellas, así que no construyas tu decisión sobre esa ayuda.
Lo que sí sigue vigente es la vía fiscal: la deducción en el IRPF por obras de mejora de la eficiencia energética. Funciona distinto a una subvención, y la diferencia importa. No recibes dinero por adelantado: pagas la instalación completa y recuperas una parte en la declaración del año siguiente. Es dinero real, pero llega después y hay que poder adelantarlo.
Para acceder a ella hay un requisito técnico que conviene conocer antes de contratar: necesitas un certificado de eficiencia energética emitido antes de la obra y otro después, y hay que acreditar una mejora determinada. Sin el certificado previo, la deducción se pierde, y es un documento que no se puede emitir a posteriori.
A eso pueden sumarse bonificaciones municipales del IBI y del ICIO, que dependen de la ordenanza de cada ayuntamiento y varían mucho. Y en algunas comunidades autónomas quedan convocatorias puntuales abiertas: si en la tuya hay alguna, trátala como un extra, nunca como la base del cálculo.
Puedes ver el detalle de porcentajes, plazos y requisitos en la guía de deducciones y ayudas.
Preguntas frecuentes sobre el precio de la aerotermia
¿Cuánto cuesta instalar aerotermia en una casa?
Entre 8.500 € y 25.000 €, según superficie y emisores. El caso más habitual, una unifamiliar de 100-120 m² conservando los radiadores existentes, se mueve entre 8.500 € y 12.000 €. Si hay que instalar suelo radiante desde cero, la misma vivienda se va a 15.000-17.000 € porque entra obra civil.
¿Cuánto cuesta la aerotermia en un piso de 100 m²?
Entre 8.500 € y 10.000 € reaprovechando los radiadores. En piso suele salir algo más contenido que en unifamiliar porque la demanda térmica es menor, al tener menos superficie de fachada expuesta, y el equipo puede ser de menos potencia. La partida que puede encarecerlo no es la máquina, es la ubicación de la unidad exterior: si hay que subirla a cubierta o anclarla en fachada con permisos de comunidad, sube.
¿Cuánto cuesta poner aerotermia en una casa de 200 m²?
Entre 16.000 € y 25.000 €, según emisores. El coste por metro cuadrado baja respecto a una vivienda pequeña, porque partidas como la mano de obra, la valvulería o la legalización son prácticamente las mismas para 100 que para 200 m². Lo que sí sube es la potencia del equipo y, si va con suelo radiante, la superficie a intervenir.
¿Qué precio tiene la aerotermia con radiadores en lugar de suelo radiante?
Conservar los radiadores es la opción más económica: ahorras entre 5.000 € y 7.000 € de obra en una vivienda media. Es viable con equipos de refrigerante R290, que impulsan agua a 70-75 °C. El matiz técnico es que conviene hacerlos trabajar a 55-60 °C para no penalizar el rendimiento, lo que a veces obliga a ampliar algún radiador en las estancias más frías. Sigue siendo mucho más barato que levantar el suelo.
¿Por qué hay tanta diferencia entre presupuestos de aerotermia?
Casi siempre porque no están presupuestando lo mismo. Las tres causas más frecuentes son que uno incluya cambio de emisores y otro no, que propongan potencias distintas, y que el más barato haya omitido partidas como la retirada de la caldera vieja, la línea eléctrica o la limpieza del circuito. Antes de comparar totales, compara desgloses.
¿Merece la pena instalar aerotermia por el precio que tiene?
Depende del sistema que sustituyas y de cuánto tiempo vayas a vivir en la casa. Frente a gasóleo o calefacción eléctrica el retorno es rápido; frente a una caldera de gas relativamente nueva, más largo. El análisis completo con CAPEX, OPEX y plazos está en aerotermia o gas natural.