En el ámbito de la generación de energía solar particular existe un error muy común en los usuarios: asociar la capacidad de instalar más paneles solares con una mayor rentabilidad. Es común escuchar «ya que instalamos paneles y hacemos obras, llenemos el tejado entero». Sin embargo, desde una perspectiva económica, el sobredimensionamiento fotovoltaico injustificado de la instalación fotovoltaica es uno de los factores que lastran el Retorno de la Inversión (ROI). Por ello, será necesario atender a las necesidades particulares de cada vivienda o proyecto.
Es importante entender que el diseño de una instalación de autoconsumo no depende de la capacidad física de la cubierta (espacio útil para instalar paneles) sino del consumo real o curva de carga que va a tener la vivienda o empresa. Instalar potencia adicional sin un motivo real aparente conlleva entrar en el mercado de la excedentes, donde los números van en contra del productor, es decir, nosotros.
En este artículo se analizará técnicamente por qué añadir placas por encima de tus necesidades no acelera la recuperación del dinero invertido, sino que diluye la eficiencia del capital invertido. Desarrollaremos las variables de límites de compensación, la degradación de los módulos y el impacto real del IPC (inflación energético) a medio y largo plazo.
Sobredimensionamiento fotovoltaico y la realidad de los excedentes
La promesa de «vender la luz que te sobra» es de los ganchos más peligrosos en el sector. Aunque la compensación excedentes es una herramienta útil para reducir la factura, basar la amortización en un sobredimensionamiento fotovoltaico excesivo es un error financiero básico.
El problema radica en la diferencia de precios entre la energía que compras a la comercializadora y la energía usted inyecta en la red. Mientras que la que te llega es a precio de minorista, es decir, que influye en el precio los impuestos, peajes y demás cargos, tu la inyectas a precio de mayorista o de mercado (pool) cuyo precio es notoriamente inferior.

El desfase económico:
- Coste de compra aproximadamente: 0,15 €/kWh – 0,20 €/kWh
- Coste de venta de excedentes aproximadamente: 0,04 €/kWh – 0,08 €/kWh.

Esto significa que para compensar lo consumido tienes que generar aproximadamente el triple de excedentes. Si instalamos 10 paneles adicionales pensando que la venta de energía pagará la inversión, se encontrará que el Cash Flow (dinero que entra menos el que sale en un periodo de tiempo) generado es marginal en comparación con el coste de toda la instalación (inversor aún más potente, mano de obra y materiales).
Análisis a largo plazo: La falsa justificación de la degradación y el IPC
Se utiliza, de manera muy frecuente, el argumento de sobredimensionar la instalación justificándolo con la degradación técnica de los paneles. A menudo, el argumento utilizado es : «pon más paneles por que dentro de 15 años estos generarán menos». De nuevo, vamos a analizar esto con números.
- La realidad de la degradación: Un panel Tier-1 (de las mejores del mercado, con la mejor tecnología) tiene una degradación anual estimada de entre un 0,4% y un 0,6%. Esto significa que, pasados 20 años, el rendimiento de la instalación seguirá siendo de un 85-87% de la capacidad original. Si sobredimensionamos una instalación al 200% de potencia por ejemplo para compensar un 13-15% de pérdidas es financieramente, una gestión ineficiente del capital. Si recurrimos a una analogía sencilla sería como comprar un autobús para una familia de cuatro personas por si la «familia crece».
Con esto no se quiere decir que el sobredimensionamiento esté mal, de hecho, es aconsejable pero con matices. ¿Qué potencia debemos instalar entonces? La mejor respuesta sería que tu instalación debe estar en torno al 120% de la potencia necesaria, es decir, sobredimensionarla un 20%, en términos prácticos: si necesitas 100, instalar 120. ¿Por qué? Para solventar esa carencia de potencia tras los 15-20 años y para generar ese «plus» necesario en días nublados donde el rendimiento de la generación de energía baja.
- El impacto del IPC (Inflación energética): La subida del precio de la electricidad juega a favor del autoconsumo, pero en contra del sobredimensionamiento.
¿Qué quiere decir esto? Cada vez que sube el precio del kWh, por ejemplo, pongamos que de 0,20 €/kWh a 0,22 €/kWh por el hecho de tener placas te ahorras por autoconsumo 0,02 €/kWh, es decir, es dinero que dejas de pagar a la compañía distribuidora de energía. En cambio, si ese 20% lo subimos al precio de mercado (Pool), dónde vendes la energía sobrante, el precio pasaría de 0,05 €/kWh a 0,055 €/kWh. Recuerda que el precio al que vendes la energía excedente siempre es menor pues no incluye gastos indirectos como pueden ser los impuestos o peajes energéticos. Por lo que el precio que te ahorras es 4 veces más del precio al que vendes la energía.
Conclusión financiera: La rentabilidad máxima se da cuando la curva de producción cubre el consumo necesario (dejando la posibilidad de aumentar un 20% la potencia de la instalación para evitar pérdidas por rendimiento o por situaciones meteorológicas), no cuando la supera. La inflación premia al que ahorra no al que vende.
Conclusión: La rentabilidad está en el equilibrio
Llenar el tejado de paneles sin cálculo previo es una estrategia financiera del pasado. Con los precios actuales, la verdadera rentabilidad no se consigue vendiendo excedentes a precio de saldo (0,04 €), sino dejando de comprar electricidad cara (0,20 €).
El sobredimensionamiento fotovoltaico solo tiene sentido si quieres cubrir una futura degradación o si quieres suplir esa carencia de generación de electricidad durante días cuya meteorología no es la mejor.
Si quieres seguir aprendiendo sobre instalaciones fotovoltaicas y no caer en trampas comerciales, pásate por nuestra página principal sobre energía solar donde analizamos más mitos del sector.